Historias de Esperanza: Coralia Martínez

Coralia Martinez-Salazar 4 - heart recipient - photo credit Torin La DayCoralia Martínez, de treinta y tres años, se siente muy agradecida porque ahora vive una vida  “normal”.  Ya no tiene que mirar por encima del hombro con miedo.

Un desconocido es responsable de su nueva situación; un desconocido le dio un corazón y una segunda oportunidad de vivir.  Gracias al dónate de órgano de Coralia, sus tres hijos tienen a una madre saludable que está ahí para verlos crecer.  “Estoy de vuelta donde yo estaba, otra vez con una vida normal,” dice Coralia.  “Los niños ya no tienen miedo y yo tampoco.  Sé que voy a estar bien”.

En octubre del 2009 Coralia pensaba que sufría de gripe.  Los doctores le dijeron que tenía un tipo de asma inducido por una alergia y la mandaron a su casa con un inhalador.  Coralia, que también asistía a la escuela en ese entonces, dice después de su cita con el doctor casi no podía caminar del estacionamiento a su salón sin parar dos o tres veces, le faltaba el aire por completo.

Coralia fue a la sala de emergencia dos veces en un midía.  Inicialmente le dijeron que padecía de neumonía y la regresaron a casa con antibióticos.  Pero un fuerte dolor de pecho y las náuseas la hicieron regresar a la sala de emergencia el mismo día.  Al fin descubrieron que padecía de cardiomiopatía, una condición mortal del corazón.  Una de las enfermeras le dijo a Coralia que si no hubiera ido al hospital en ese momento, se hubiera muerto.  Sus pulmones estaban tan llenos de líquido que se estaba asfixiando.  En febrero del 2010, cuatro meses después de sus primeros síntomas, Coralia fue puesta en la lista de espera para un trasplante de corazón que le salvara la vida.

Durante los meses siguientes, la salud de Coralia siguió empeorando.  En abril del 2010 se sometió a una cirugía para instalarle un dispositivo de asistencia al ventrículo izquierdo llamado VIDA, conocido como “el puente al trasplante.”  Su función era realizar la mayoría del trabajo del corazón hasta que hubiera un donante disponible.  Era importante instalarle el VIDA considerando que en ese tiempo también sufrió de un derrame cerebral y su corazón solo operaba al 25 por ciento de su capacidad.

Finalmente, después de varios sustos y de que sus hijos llamaran a una ambulancia en dos ocasiones cuando no reaccionaba, Coralia recibió un regalo de vida: un trasplante de corazón.  “El 9 de abril de 2011, solo un día antes del primer aniversario de que me pusieran el VIDA,  recibimos la llamada que esperábamos”, recuerda Coralia.

“Hoy estoy agradecida, muy agradecida.  Mi corazón representa un nuevo comienzo para mí y mi familia.  Los niños ya no tienen miedo de que no esté aquí con ellos.  ¿Y yo? Estoy de vuelta en donde yo estaba, con una buena vida. Gracias a la generosidad de mi donador, mi corazón esta fuerte, igual que yo. Espero que todos consideren dar el regalo de vida  inscribiéndose en el Registro de Done Vida California. Se trata de dar vida”.

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