Historias de Esperanza: Ernesto Bravo Chávez

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Cuando Ernesto Bravo Chávez tenía tres años, se enfermaba frecuentemente. “Mis padres me llevaron a la sala de emergencia varias veces, pero el doctor siempre les decía que padecía de gripe”, dice Ernesto. Un día se puso muy enfermo y sus riñones fallaron. Empezó diálisis y finalmente fue puesto en la lista de espera por un trasplante de riñón.
Después de 15 meses de diálisis y complicaciones debido a un asma severo, Ernesto recibió un trasplante de riñón el 5 de octubre del 2005.
Desde que Ernesto recibió su trasplante, su familia ha cambiado de opinión sobre la donación de órganos. “Mi mamá siempre decía que quería ser sepultada igualita que como nació”, dice Ernesto. “Pero ahora ha cambiado de opinión. Dice que quiere que su cuerpo ayude a todas las personas y mi papá también piensa igual”.
Desde que han conocido a la familia del donante, Gabriel Barajas, la familia de Ernesto comparte mucho tiempo con ellos. “Mi donante, Gabriel Barajas, es un héroe para mí”, dice Ernesto. “Además de ser soldado me ha dado una segunda oportunidad de vivir”. Gracias a su donante, Ernesto puede comer lo que quiere, darse una ducha o bañarse en la piscina. “Sin mi héroe, no fuera un niño normal”.

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